Reflexiones sobre la evaluación del docente por parte de sus alumnos

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Existe una cierta reticencia por parte de muchos docentes a que sus estudiantes valoren o evalúen su trabajo como profesores. Me atrevería a decir más: una parte del profesorado es reticente a que “alguien” evalúe su trabajo, bien sea un organismo externo al centro, bien como parte del proceso de evaluación que se tiene que recoger en el Proyecto Educativo. Existe un cierto pudor o recelo a que se cuestione su trabajo en el aula, a que se dude de su preparación o de su profesionalidad.

Ese recelo nace, fundamentalmente, del modelo de evaluación que se centra en los resultados o en la calificación, que no son transparentes ni en sus fines ni en sus propósitos, ni son rigurosas por no contemplar todos los aspectos que limitan o condicionan su trabajo, una evaluación que se considera como una forma de control y supervisión por parte de la Administración, como mecanismo de selección, etc.

Y sin embargo, la evaluación concebida como reflexión, como proceso de comprensión, como contraste entre lo previsto y lo realizado…, es un instrumento y una oportunidad para mejorar el quehacer del profesor, de introducir cambios cuando algo no funciona, de conocer si nuestro alumnado no sólo aprende sino también si está desarrollando al máximo sus potencialidades.

Y la mejor forma de conocer si el trabajo está dando resultados es preguntar a los propios “clientes”, es decir, a los alumnos. Se podría entrar a valorar si los estudiantes están capacitados o tienen la madurez suficiente para juzgar el desempeño docente, si en esta evaluación no influirán demasiado aspectos como la simpatía o antipatía, cuándo se debería evaluar, si antes o después de la entrega de las calificaciones, etc. En este sentido, es importante lo que se pregunta y cómo se pregunta.

Obviando estos aspectos, sobre los que ya se ha escrito mucho, hay que reconocer que si recopila el punto de vista de los estudiantes sobre el desempeño del profesor, la información obtenida puede ser de gran importancia porque sirve de retroalimentación y ayuda a la toma de decisiones más certeras en la que se mejoren los lazos de comunicación, el desempeño profesional, etc.

En los siguientes artículos podemos encontrar reflexiones que quizás convenzan a algunos docentes y comiencen a plantearse la utilidad de ser evaluados por sus propios alumnos.

La emoción y los profesores excelentes

¿Y si los alumnos evaluaran a sus profesores?

El alumno como cliente

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2 comentarios to “Reflexiones sobre la evaluación del docente por parte de sus alumnos”

  1. Alberto del Mazo Says:

    Felicidades por la entrada, me gustó mucho.

    • José Manuel Castro Says:

      Muchas gracias, Alberto. Este tema suele ser controvertido en los centros, pero creo que se está instalando cada vez con más fuerza la necesidad de implantar esta evaluación.

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