Reinventemos nuestra educación, porque se basa en creencias erróneas

“Si pudiéramos trasladar a un cirujano de 1890 a un quirófano de 2013, entraría en shock y no sabría por donde empezar. La cantidad de innovación que ha habido en cirugía le impediría siquiera entender lo que sucede. Pero si tomásemos un profesor de instituto de la misma época y lo trasladásemos a una clase de hoy en día podría impartirla sin ninguna dificultad.”  (Seymour Papert, pionero de la inteligencia artificial, matemático y educador, creador del Lenguaje Logo y del Construccionismo).

El Blog Ayuda al Estudiante del periódico El País, del que ya hemos hablado en estas páginas en anteriores ocasiones, pone esta vez el dedo en la llaga de algunas creencias que se mantienen a lo largo del tiempo en el sistema educativo (independientemente de la Ley que en cada momento esté vigente). Dichas creencias son las siguientes:

Primera creencia: Enseñar es posible y los profesores enseñan.

Segunda creencia. La clase magistral es la unidad básica de organización del aprendizaje.

Tercera creencia. Las asignaturas son la base para organizar el conocimiento.

Cuarta creencia. Los exámenes miden el aprendizaje.

Quinta creencia. El sistema educativo enseña a entender el mundo.

En el artículo Reinventemos nuestra educación, porque se basa en creencias erróneas se ponen en evidencia dichas creencias, que no soportan el más mínimo contraste empírico y que son la causa de los graves problemas que tenemos.

Como dice Carlos Arroyo, el autor del citado Blog, pretender mejorar el sistema educativo sin cambios profundos en el proceso de producción y la tecnología de aprendizaje es como querer hacer el tren de alta velocidad manteniendo la tecnología de la máquina de vapor.

La única forma de avanzar es mediante un proceso de reingeniería, tal y como se hace en la industria cuando el producto se queda obsoleto, los costes de producción son inasumibles o los clientes se marchan porque el producto no satisface sus necesidades: todas estas condiciones se dan, aquí y ahora, en nuestro sistema educativo.

Aunque no comparto todas las ideas que se exponen (sobre todo porque hay una excesiva referencia al sistema productivo y a la industria, como si la educación sólo sirviera para preparar buenos trabajadores, obviando otros aspectos fundamentales del individuo), recomiendo la lectura completa del artículo, que nos debería hacer reflexionar sobre nuestra labor como docentes.

Y como complemento de la cuarta creencia (Los exámenes miden el aprendizaje), también recomiendo la lectura del Blog de Miguel Ángel Santos Guerra El Adarve, en su artículo “El verbo ser es un pescado”.

estudiantes

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