Aprendemos lo que hacemos y lo que nos emociona

En la entrada del día 22 de febrero se recordaba el 75 aniversario de la muerte de Antonio Machado. Una de sus poesías más conocidas, titulada Recuerdo infantil, dice en una de sus estrofas:

                                     Y todo un coro infantil
                                     va cantando la lección:
                                     «mil veces ciento, cien mil;
                                     mil veces mil, un millón».

Cada vez que la leo me acuerdo de mi época de estudiante, en la que con 8 o 9 años casi todo se aprendía cantando: la tabla de multiplicar, los ríos de España con sus afluentes, los reyes… Todo lo que supusiera aprendizaje memorístico se apoyaba en ritmos o melodías que ayudaban a la retención y facilitaban la posterior recuperación de los contenidos.

Esa vieja costumbre de memorizar repitiendo ha sido y es muy denostada, pero se revela muy eficaz ya que involucra al sistema motor, que es imprescindible en la producción de palabras. Un ejemplo lo tenemos en la frase “cantar los temas de las oposiciones” (recomiendo ver el vídeo a los que estén interesados en opositar). Aquellos que preparan oposiciones a Notario, Registrador de la Propiedad, Abogado del Estado, etc., necesitan decir, repetir (cantar) un determinado tema en poco tiempo, para lo que tienen que utilizar técnicas de memorización muy precisas: subrayar, comprender, resumir, repetir…, son pasos imprescindibles. Pero a todos ellos hay que añadir algo más, y quizás lo más importante: aprendemos y recordamos mejor lo que nos mueve o emociona.

A un opositor, que debe pasar años estudiando muchas horas diarias e invirtiendo mucho dinero, lo que le mueve normalmente es el premio: hacerse funcionario del Estado, un sueldo para toda la vida (para otros, este sacrificio no merece la pena). Eso mismo le pasa al estudiante que quiere aprobar: la nota es el motor. Pero hay muchos alumnos que necesitan otros motivos, necesitan una motivación más poderosa: la emoción que provoca un tema que le gusta, la pasión que pone el profesor en su trabajo, el placer de las cosas bien hechas, la alegría de sus padres… Cada uno debería buscar su propio motor, sus objetivos, la meta o metas a alcanzar.

Recomiendo la lectura de la entrada del blog ¿QuÉduQuÉ-QuÉduCuándo? Aunque el tiempo pase, ¿por qué Sam, Elsa o Rick no olvidan la canción? Aprendemos lo que hacemos y lo que nos emociona, he aquí la cuestión.

casablanca

Y también el artículo en el que se basa ¿Por qué nunca se nos olvida esa vieja canción?

cancion

Por último, no estaría de más dar un pequeño repaso a algunos de los enlaces que se recogen en Las mejores páginas sobre técnicas de estudio y estilos de aprendizaje.

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2 comentarios to “Aprendemos lo que hacemos y lo que nos emociona”

  1. Alberto del Mazo Says:

    Gracias por fijarte en la entrada de mi blog. Muy bueno el vídeo de los “opositores-cantores”. Saludos.

  2. José Manuel Castro Says:

    Me encanta tu blog y siempre lo sigo, aunque no comente muchas de tus entradas. Un saludo

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