Adolfo Suárez: el tiempo lo hará más grande

lazonegro

Yo tenía 21 años cuando el rey Juan Carlos nombró presidente del gobierno a Adolfo Suárez. Tiempos convulsos pero enormemente ilusionantes. Todos sabíamos que nos estábamos jugando el futuro, pero las dificultades eran extremas y en muchos momentos creíamos que todo se vendría abajo. En aquellos días muy pocos creían que el nuevo presidente pudiera liderar el cambio. Alguien cuyo pasado estaba ligado al antiguo régimen era imposible que nos llevara a la democracia. Pero el tiempo le dio razón en prácticamente todo. Y aunque muchos, yo entre ellos, fuimos muy críticos con él en aquellos años, poco a poco he tenido que ir cambiando mi opinión. Y ahora admiro su enorme figura, su dignidad, su valor. Por eso suscribo palabra por palabra lo que dice Carlos Arroyo en su Blog Ayuda al estudiante, en el artículo que aquí reproduzco:

La muerte del presidente Suárez convierte casi en una frivolidad hablar hoy de otra cosa, así que renuncio a ello. No porque tenga nada especial que aportar, lo que sería difícil habida cuenta del aluvión de artículos. Pero sí me gustaría expresar dos sentimientos.

El primero es un reconocimiento de culpa (que hace años formulé en mi fuero interno). Fui uno de esos ciudadanos que se consideró con derecho y con razones para juzgarlo muy duramente en algunos momentos de su trayectoria política. Hoy sé que la razón de fondo estaba de su parte y yo opinaba desde el Olimpo. Aún me pregunto cómo pude ser tan arrogante y cómo podía estar tan equivocado.

El segundo es mi admiración por su complejísima tarea política, que se convierte en veneración cuando caigo en el penoso ejercicio de compararlo con los de ahora. Y en un puro estupor cuando leo u oigo tantos elogios de salón entre los políticos. La cosa podría ser formulada de manera muy simple: si tan bueno era, aprendan de él y traten de emularlo en las grandes líneas. Y menos palabritas.

Creo que, cuando mueren, los buenos profesores siguen viviendo en lo que con ellos aprendieron sus alumnos (y en lo que gracias a ellos siguen aprendiendo). Y creo que, mucho más allá de sus errores, el presidente Suárez vivirá siempre en nuestra historia personal como un extraordinario ejemplo de reconciliación. Siempre lo recordaremos como uno de esos valientes ciudadanos que nos trajeron las urnas para cambiar las cosas en paz. Ahora es fácil usarlas.

El tiempo lo hará más grande. No porque lo digan hoy los periódicos, sino porque nuestros hijos y nuestros nietos ya no podrían ni imaginarse lo que fue vivir bajo una dictadura. Por mucho que lo estudien en clase.

Creo que una figura de su talla se merece que los centros educativos le rindan homenaje, hablando de él y de lo que hizo por nuestro país.

Con todo mi cariño y admiración, muchas gracias, presidente Suárez.

Algunos enlaces:

Muere Adolfo Suárez

Luto en España para despedir a Adolfo Suárez

adolfosuarez

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