Quien educa es el centro entero, no sólo el profesor

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Hace poco el periódico El Mundo publicó una entrevista con el filósofo y pedagogo José Antonio Marina, con motivo de la publicación de su último libro titulado El talento de los adolescentes. En él sostiene, a partir del repunte de las conductas agresivas y de la falta de respeto del alumno hacia el profesor, que “infantilizamos al adolescente por miedo a exigirle mucho”, “estamos liberando a los chicos de toda responsabilidad, lo que es un disparate”, “los casos de agresividad que no se controlan antes de los 9 años van a más” o que “hay patologías en niños y adolescentes que no están siendo bien detectadas”. Pero también añade otras ideas más optimistas sobre la adolescencia, como la de que es una etapa privilegiada para el aprendizaje y para la adquisición de nuevas posibilidades.

Todos los que nos dedicamos a la enseñanza, sobre todo en los Institutos, sabemos que entre los 13 y los 18 años la autoridad de los adultos es cuestionada, sobre todo la de aquellos más cercanos y con los que conviven a diario: padres y profesores. Es normal que la afirmación de la propia personalidad requiera de una continua adaptación a un medio que, en muchas ocasiones, lo consideran hostil, sobre todo en lo relativo a la aceptación de unas normas impuestas. Por eso la negociación de dichas normas es muy importante. Eso no significa que haya aquiescencia en todo lo que nuestros hijos o alumnos propongan, pero sí establecer mecanismos que permitan aceptar propuestas y que éstas contengan una cierta flexibilidad según las circunstancias.

La hora de llegada a casa, el horario de estudio de las tardes, las tareas domésticas, las amistades elegidas, etc., son fuente de discusiones que, si no se encauzan convenientemente, pueden conducir a situaciones problemáticas que se enquistan en el tiempo. La coordinación familia-centro educativo es, en estos casos, muy importante, así como la coordinación padre-madre o tutor-tutora y en los equipos docentes. En este último sentido, retomamos una idea fundamental de la entrevista con Juan Antonio Marina: “Quien educa es el centro entero, no sólo el profesor. Un centro que decide que no haya problemas graves de disciplina lo logra en dos años, con personal encargado, comisiones de mediación y un sistema de normas que se consensúa desde el primer día”.

Como siempre, desde el sentido común y la experiencia, José Antonio Marina analiza con inteligencia los problemas de la educación (no sólo la que se produce en los centros docentes) y propone soluciones a los mismos. Se puede leer la entrevista completa en el siguiente enlace:

José Antonio Marina: Educa el centro entero, no sólo el docente

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