De cómo explicar lo que hace un orientador a punto de jubilarse (y III)

(continuación)

orientacion-educativa-47. Me he entrevistado con varios padres. A lo largo de los años me he reunido con muchos padres y, sobre todo, con muchas madres. En la mayoría de las ocasiones las entrevistas han sido cordiales y constructivas ya que ambas partes consideramos que, desde diferentes perspectivas, buscamos lo mejor para los hijos. Bien sea por los resultados escolares, por problemas de convivencia en el centro, por el desinterés o la falta de motivación que ven en sus hijos o por su rebeldía, las familias acuden al centro en busca de soluciones. Si los problemas son de índole académica o de convivencia, se pueden arreglar con relativa facilidad. Lo malo es cuando las dificultades son de otro tipo. Es verdad que la falta de interés o de motivación ante el aprendizaje debería ser un problema a solucionar por el profesor: clases más amenas, adaptación a los niveles del alumnado, metodología variada… Pero si ese desinterés se manifiesta también en otros ámbitos, como la falta de colaboración en el hogar, las peleas continuas con padres y hermanos, la carencia de perspectivas, no plantearse seriamente su futuro, etc., no puede culpabilizarse al profesorado. Si los niños no se acostumbran desde pequeños a ser responsables de sus cosas, a cumplir una serie de normas, a esforzarse para conseguir lo que quieren o no hay un ambiente familiar adecuado, la solución no debe buscarse en el Instituto. Nosotros podremos colaborar, ayudar, aconsejar, pero poco más.

Esta semana los padres que me han visitado han buscado, fundamentalmente, información sobre carreras que podrían estudiar sus hijos y qué alternativas tienen en caso de que no alcanzaran la nota para entrar en las universidades públicas de Andalucía. Si el tema económico no es un problema, las universidades privadas pueden ser una buena solución, aunque estamos hablando de un desembolso que está entre los 6.000 y los 10.000 euros por curso. No todo el mundo se puede permitir este gasto.

Y padres de otros centros con alumnos que están en 4º de ESO me han preguntado sobre cómo es nuestro Instituto, cómo se trabaja, cómo es el profesorado, qué asignaturas se imparten, etc. Este tipo de entrevistas y de consultas son frecuentes y fáciles de contestar. Por suerte, trabajo en un Instituto que, en líneas generales, funciona muy bien, con muchos proyectos y con profesorado entregado a su profesión. Lo malo es que no todos los que solicitan ser admitidos lo consiguen. Es el peso de la fama.

8. Y muchas más cosas. Una semana da para mucho y el tiempo vuela. Además de todo lo que he explicado en las anteriores entradas, también he tenido que ponerme al día en cuestiones de normativa educativa. Estamos en pleno cambio de Ley de Educación y su desarrollo supone que cada cierto tiempo se publican Decretos, Órdenes o Instrucciones que nos afectan directamente. Más en concreto, el Ministerio ha publicado un Real Decreto de ordenación de la Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato, donde se establecen las asignaturas que se impartirán a partir del curso que viene en esas dos etapas. Pero ahora tiene que desarrollarse en Andalucía. Se ha publicado un borrador de Instrucciones que determina cómo deben organizarse los mencionados cursos y en los centros ya estamos intentando planificar el próximo curso con esta información. Por supuesto, los orientadores debemos estar al tanto de todo esto pues tenemos que informar tanto a los alumnos como a sus padres, y también a nuestros compañeros, que casi siempre acuden a nosotros.

También suelo dedicar algún tiempo a buscar información en otros blogs de orientación o educativos para después incluirlos en el mío.

He tenido 3 guardias, sustituyendo a profesores que han faltado bien por enfermedad o porque están de viaje en el extranjero con alumnos del Instituto o me he ido a la biblioteca, donde siempre hay alumnos estudiando o buscando información.

He asistido a varias reuniones de las que se realizan todas las semanas para coordinar el trabajo del centro, como la del Equipo Técnico de Coordinación Pedagógica o la del Proyecto de Gestión de Calidad.

Y, por supuesto, he dedicado algún momento a una labor que es muy importante en nuestro Departamento, que es un trabajo de pasillo, de cafetería, de sala de profesores: la de ir convenciendo poco a poco a nuestros compañeros profesores de la necesidad de estar al día, de renovarse continuamente, de conocer todo lo que se cuece en los ámbitos de la pedagogía o de las nuevas tecnologías. O hemos comentado cómo le va a tal o a cual alumno, qué problemas tiene y cómo solucionarlo. No es preciso mantener una reunión formal para cualquiera de estos temas. A veces en una charla distendida se consigue mucho más que en una reunión planificada.

Como habréis podido comprobar en estos tres artículos, no hay tiempo para aburrirse.

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