¿Será posible, por fin, el pacto educativo?

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Parece que soplan nuevos vientos en política. Por ahora se han acabado los rodillos y las mayorías absolutas, que han provocado una de las más lamentables épocas para la ciudadanía. En educación, la crisis económica produjo una disminución en las inversiones educativas que se tradujo en falta de profesorado de apoyo, de sustituciones, de mejoras materiales… Las brechas se hicieron más grandes, pues la escuela pública sufrió mucho más que la privada dicha crisis. A eso se sumó la nefasta actuación de un personaje cuyo paso por el Ministerio de Educación ha dejado una huella que esperemos se pueda superar, pues han sido unos años perdidos que ya no se podrán recuperar.

Se habla de la necesidad de un pacto educativo (hace años que venimos escuchando esta cantinela, a ver si alguna vez se hace realidad), como el que ya intentaron en su momento el PSOE con el ministro Ángel Gabilondo en el año 2010, pero que fue tumbado por el PP, o el que presentó hace unos meses José Antonio Marina mediante el documento titulado Papeles para un pacto educativoCreo que cualquiera de los dos podrían servir de punto de partida para iniciar un debate serio, riguroso y lo más amplio posible en la sociedad. El problema está en los casi seguros enrocamientos que los diferentes partidos políticos, sindicatos, asociaciones de profesores y de padres, etc., van a mostrar en dicho debate, si al final se produce.

Sería muy importante, como planteamiento inicial, dejar a un lado las confrontaciones políticas, en concreto derecha-izquierda, tratando de eludir las profundas diferencias que los separan y poner el acento en aquellos puntos que pueden ser consensuados: el papel del profesorado y su formación inicial y continua, la necesaria financiación de la educación, la modernización de la FP…

Analizar qué educación queremos para qué tipo de sociedad. Para ello es fundamental contar con expertos, y aquí utilizo el término experto como persona que tiene experiencia, es decir, aquellos que realmente trabajan con los estudiantes de las diferentes etapas educativas y no los que se limitan a realizar propuestas teóricas sin analizar los problemas reales en las aulas. Como es lógico, también sería importante la colaboración de expertos en sociología, tecnologías, mundo sindical y empresarial, asociaciones de profesorado y de familias, etc., pues se enriquecería el debate y la reflexión. No me olvido aquí, claro está, del papel de los orientadores y orientadoras en los centros. Su conocimiento del sistema educativo, de los problemas de los estudiantes, de las charlas y reuniones con los tutores y con los profesores, de su relación con los equipos directivos, etc., los convierten en actores imprescindibles y necesarios en este análisis. Debemos aprovechar esta situación y liderar, si es posible mediante documentos consensuados por los distintos colectivos, las reflexiones que se realicen.

Ahondar en la autonomía de los centros, que en la actualidad son prisioneros de una administración que muy pocas veces se preocupa de los problemas reales en las aulas.

Y, como es lógico, analizar la realidad y la situación actual de la enseñanza, sin poner paños calientes, sin dejar que los reproches y las culpas envenenen el debate ni dejar que los intereses políticos y económicos tapen o encubran las carencias que realmente tiene el sistema educativo. ¿De verdad que no es posible encontrar un mínimo punto de consenso?

En estos momentos parece que lo más urgente es ir desmontando, entre otras cosas, el calendario de implantación de determinados aspectos de la LOMCE, como las reválidas. Según las últimas noticias aparecidas en prensa la reválida de la ESO será voluntaria y la de Bachillerato sólo examinará de las asignaturas de 2º curso. Es un primer paso, pero importante, sobre todo para lograr que alumnado, profesorado y familias sepan a qué atenerse de aquí a final de curso. Crucemos los dedos y esperemos que, dada la urgencia de esta y otras medidas, la educación deje de ser un campo de confrontación y se convierta en lo que debe ser, una fuente de riqueza, de cultura, de formación de ciudadanos responsables y dueños de su presente y de su futuro.

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Una respuesta to “¿Será posible, por fin, el pacto educativo?”

  1. Colectivo Orienta Says:

    Gracias, José Manuel. Estamos debatiendo sobre el tema en este enlace: http://orientapas.blogspot.com.es/2016/12/sera-posible-un-pacto-por-la-educacion.html

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