Archive for the ‘actitud’ Category

Tus necesidades psicológicas diarias

17 de junio de 2015

Es una de las muchas cosas buenas que tienen las redes sociales. Buscando un poco o perteneciendo a grupos que tienen intereses similares, nos encontramos con materiales estupendos y que nos pueden ayudar en cualquier ámbito de nuestra vida, tanto la personal como la profesional. Desde cómo arreglar un enchufe o una lavadora hasta encontrar objetos imposibles.

Las páginas dedicadas a educación son innumerables. Portales educativos, blogs, herramientas, etc., facilitan en gran medida el trabajo de maestros, profesores y orientadores. Sólo hay que saber cómo y dónde buscar, integrarse en grupos, participar en ellos y realizar aportaciones (no todo va a ser pedir, claro). Uno de los grupos a los que pertenezco es Orientadores en red, que se define como “Grupo de orientadores escolares dedicado a compartir enlaces, información e ideas sobre orientación, tutoría y sobre la integración de las TIC en nuestras tareas”. Gracias a este grupo y a otros, como Orientación educativa o QuÉduQuÉ-QuÉduCuándo y OrienTapas de Alberto del Mazo, que ha sabido dinamizar y agrupar a un gran número de orientadores y orientadoras, además de la gran cantidad de páginas de orientación que también ha recopilado Alberto, me encuentro con excelentes páginas, como la de donPsico, la web de Psicología de Julián Illán.

Con una presentación muy dinámica y un lenguaje muy asequible, trata de una gran variedad de temas que nos hacen reflexionar y encontrar respuesta a muchas preguntas. Una de las que más me ha gustado es la que se expone en el dibujo del principio: Cuáles son nuestras necesidades psicológicas diarias. Como ya he explicado muchas veces, la actitud ante la vida debe ser fundamentalmente optimista, alegre, positiva. Debemos intentar encontrar siempre el lado bueno de las cosas, aplicar el sentido del humor lo más posible. Como ya dije en alguna ocasión: “Soy un optimista. Seguramente me equivocaré más, pero también seré más feliz; y la felicidad, no lo dudéis, nos hace invulnerables”. Fijaos que la base del dibujo es la ALTA AUTOESTIMA, es decir, que la percepción que tengamos de nosotros mismos es la que va a sustentar todo lo demás. Debemos conocernos lo mejor posible, reconocer nuestros defectos pero, sobre todo, hacer hincapié en nuestras virtudes, porque son las que nos van a permitir sacar lo mejor de nosotros mismos.

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v = (c + h) * a. Nuestro valor como personas

1 de junio de 2015

No, el encabezamiento de este artículo no es una fórmula de física, de matemáticas o de economía. Fue creada hace unos años por el consultor Víctor Küppers, en la que cada una de las incógnitas tiene el siguiente significado:

v= es nuestro valor como personas.

c= equivale a nuestros conocimientos, nuestra preparación

h= son las habilidades que poseemos, la experiencia que vamos adquiriendo.

a= es la actitud que tenemos en la vida

Lo primero que podemos observar es que los conocimientos y las habilidades suman, pero lo que realmente marca una diferencia en nuestro valor como personas en los diferentes ámbitos en los que nos movemos (familia, amigos, trabajo…) es la actitud, por eso no suma, sino que multiplica. A un buen jefe, a una buena amiga, a un buen padre los valoramos por su actitud, no por su currículum. A todos nos valoran y nos aprecian en función de nuestra manera de ser. Por eso nuestra prioridad en la vida es la lucha diaria para ser las mejores personas que podemos llegar a ser.

No es que los conocimientos no sean importantes, sino que depende de cómo se utilicen, con qué energía y en qué sentido, podrán tener más o menos relevancia. En la mayoría de los trabajos que realizamos, en las relaciones que tenemos y en los roles que representamos somos valorados por nuestra forma de ser, por la energía que desarrollamos, por el entusiasmo que ponemos y que somos capaces de impulsar en los demás. La profesión docente es un buen ejemplo: al profesor se le da por supuesto que tiene amplios conocimientos en la materia que imparte, pero lo que diferencia a un buen docente de uno regular o malo es la capacidad de motivar, de entusiarmar, de conseguir que sus alumnos quieran asistir a sus clases y de aprender.

Os recomiendo que disfrutéis con el siguiente vídeo, en el que Víctor Kuppers, optimista nato, expone y explica su ecuación y su actitud en la vida.


PROFESOR EN LA SECUNDARIA

Por José Manuel Castro Díaz (maestro y orientador jubilado)

OrientaGuía

Guía de orientación en secundaria para alumnos y padres de Murcia.

Mónica Diz Orienta

Por José Manuel Castro Díaz (maestro y orientador jubilado)

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INED21 es un Magazine especializado en educación y aprendizaje.

La carpeta de Olga

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¿QuÉduQuÉ-QuÉduCuándo?

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